Clasificación de los distintos tipos de análisis bursátil

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Según la forma en que se analiza un determinado activo, es posible clasificar el tipo de análisis en base al siguiente esquema:

  • Análisis fundamental: es el que toma en cuenta el valor de la acción analizando la compañía que representa a través de su balance, noticias sobre el estado de la corporación o el mercado al que pertenece, etc. Así por ejemplo tras la salida de una noticia que indique el hallazgo de petróleo, probablemente nos encontraríamos ante la subida de las acciones de la compañía petrolífera que lo hubiera encontrado, y por el efecto dominó posiblemente también las del resto de empresas de este sector energético.
  • Análisis técnico:El análisis técnico en lugar de analizar el valor de una compañia analiza el precio a través de su representación gráfica, basándose en que patrones que ocurrieron en el pasado tendrían un mismo desenlace en el futuro. Existen distintas variantes:
    • Análisis técnico occidental
      • Chartismo ó análisis gráfico: Analiza el precio de la acción, divisa, o materia prima que representa el gráfico buscando figuras que indiquen un cambio de tendencia, algunas de las más conocidas son el “hombro cabeza hombro“, o el “doble techo“, ésta última por ejemplo nos indicaría cuando encontrásemos dos máximos consecutivos tras una tendencia alcista,  que es el momento de ponernos cortos.
        Otra forma de analizar el gráfico es apoyándonos en lineas que dibujaremos sobre él para representar tendencias, o soportes y resistencias en donde el precio tiende a detenerse antes de realizar el siguiente movimiento.
      • Indicadores y osciladores:son herramientas gráficas de que podemos disponer en nuestra plataforma de trading para ayudarnos a leer el gráfico, a diferencia de las lineas de tendencia por ejemplo, los indicadores se calculan automáticamente (en base a cálculos matemáticos tomando en cuenta los datos históricos), algunos de los más conocidos podrían ser las medias móviles, ó las bandas de bollinger, entre otros muchos, y en el caso de los osciladores (para calcular el momentum) podríamos citar MACD, ó RSI entre los más conocidos.
        Existen cientos de indicadores, y cada operador ha de buscar aquella combinación de ellos con los que se sienta más cómodo operando.
    • Análisis técnico japonés:
      • Patrones de candlestick: a diferencia del análisis occidental en donde se hace necesario disponer de un histórico para poder analizar el gráfico, y detectar en él distintos patrones que nos indiquen lo que está haciendo el precio en ese momento, el análisis mediante el uso de velas (candlestick) nos permite predecir cuál será la tendencia inmediata del precio tras una combinación de unas pocas (generalmente dos ó tres) velas consecutivas. Existen multituid de combinaciones, algunas de ellas con nombres tan originales como “estrella del amanecer” ó “bebé abandonado”, un ejemplo muy frecuente de este tipo de análisis lo tenemos cuando nos encontramos tres velas bajistas consecutivas, este patrón llamado “3 black crows” (3 cuervos negros) indica una alta probabilidad de que el movimiento inmediatamente posterior continúe la tendencia bajista.

Polémicas aparte, ningún tipo de análisis es mejor que otro, hay quien prefiere analizar compañías, y quien prefiere analizar gráficos, cada uno con un estilo determinado. En lo personal, el análisis técnico basado en soportes y resistencias acompañado de algún indicador me ha dado buenos resultados.

Cómo crear un árbol de dinero

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arbol del dineroComparando nuestra economía con un ser que nace, crece y se reproduce, podemos construir un árbol de dinero, una forma de ver crecer nuestros ahorros poco a poco, y de forma consistente hasta que, cuando llegue la primavera, podamos ver sus frutos (intereses, plusvalías, etc.) que podremos recoger, o mejor aún, volver a sembrar para que nuestra economía siga creciendo.

Una forma muy sencilla de plantar un árbol de dinero, es tomar una semilla que será un pequeño capital, y plantarlo a través de algún tipo de producto de inversión, como pueda ser un fondo de inversión. Particularmente recomiendo un fondo referenciado a un índice bursátil (S&P 500 ó IBEX 35, principalmente) por dos motivos: 1 nuestro capital queda diversificado entre los distintos activos que componen el índice y 2 porque la tendencia a largo plazo será estadísticamente alcista. Cabe citar en este punto una frase de Warren Buffet: “no se qué hará mañana el S&P 500 pero sé que dentro de 20 años habrá subido”, y nosotros queremos que nuestro árbol crezca durante muchos años.

Luego habrá que regarlo periódicamente y de forma sistemática mediante lo que se conoce como DCA (Dollar Cost Average), este sistema consiste en que de forma regular, digamos mensualmente por ejemplo, regaremos nuestro árbol, esto es: compraremos nuevas participaciones del fondo donde tenemos depositado nuestro capital, de forma que si la tendencia es alcista nos aprovecharemos de las ganancias producidas por los intereses creados para reinvertirlos nuevamente en el fondo (poniendo así a funcionar el interés compuesto), y si es bajista habremos comprado más participaciones por ser éstas más baratas, cabe decir que la cantidad de dinero a invertir mensualmente ha de ser siempre la misma o similar. De esta forma estaremos promediando lo invertido compensando el número de participaciones adquiridas entre momentos alcistas y bajistas.

Con todo esto nuestro dinero irá creciendo paulatinamente, y gracias a la potencia del interés compuesto nuestros árbol crecerá exponencialmente, pues la idea no es recoger los frutos de nuestro árbol sino sumarlos al capital para lograr un efecto bola de nieve.

¿Cuándo recoger los frutos? podemos definir distintas estrategias, una sería fijarnos un objetivo concreto del capital que queremos obtener para dedicar a otros fines (por ejemplo invertir en un negocio), otra posibilidad sería guardarlo como colchón financiero que nos permita mantener nuestro actual estilo de vida durante un determinado tiempo (un año sería un periodo razonable), y una tercera opción podría ser mantener intacto este árbol frutal hasta nuestra jubilación, momento en el cual podríamos alimentarnos de sus frutos.